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Proceso de elección de Insumos

Cómo actúan los macro y microelementos en los cultivos y por qué las formulaciones agrícolas especializadas marcan la diferencia




Las plantas absorben nutrimentos principalmente como iones disueltos en la solución del suelo (cationes y aniones), que luego se transportan y usan en metabolismo.  En términos de “peso” dentro de la planta, N y K suelen representar ~80% del total de nutrimentos minerales, mientras que P, S, Ca y Mg suman alrededor de 19% y todos los micronutrientes juntos <1%. Eso explica una verdad agronómica: los macros construyen estructura y rendimiento; los micros habilitan procesos finos (enzimas, hormonas, señalización) que determinan calidad, sanidad y eficiencia.



1) Macronutrientes: “construyen” la planta y definen el techo de rendimiento

Nitrógeno (N): el motor del crecimiento

El N se asocia con crecimiento vegetativo, proteínas y clorofila; es clave para vigor y área foliar (capacidad fotosintética). FAO lo clasifica como nutriente mayor (primario) junto con P y K. Qué se ve en campo cuando falta: plantas pálidas, crecimiento lento, menor potencial de rendimiento (en general).Riesgo si se excede: crecimiento demasiado tierno, más susceptibilidad y pérdidas por lixiviación/volatilización si no se maneja bien.

Fósforo (P): energía, raíces y desarrollo temprano

FAO describe al P como esencial para crecimiento, división celular, elongación de raíz, desarrollo de semilla/fruto y maduración temprana, además de su papel en ATP/ADP como portadores de energía. Traducción agronómica: si el P está limitado al inicio, el cultivo “arranca lento” y el sistema radicular se queda corto.

Potasio (K): regulación hídrica, transporte y calidad

Aunque el documento FAO citado entra en funciones y movilidad de nutrimentos (y destaca el peso relativo de N y K en el total mineral), el punto práctico es que K suele estar muy ligado a eficiencia en uso de agua, transporte de azúcares, firmeza y tolerancia a estrés en muchos cultivos. En campo: baja calidad/llenado y menor tolerancia a estrés cuando el K no acompaña al N.

Calcio (Ca): pared celular y crecimiento de tejidos nuevos

El Ca participa en estructura (pared celular) y suele ser crítico en tejidos jóvenes y calidad poscosecha (frutas/berries). FAO lo considera macronutriente secundario (junto con Mg y S). Clave agronómica: el Ca se mueve distinto a otros nutrimentos; por eso, muchas estrategias usan aplicaciones dirigidas en momentos críticos.

Magnesio (Mg): clorofila y fotosíntesis

El Mg es componente central de la clorofila y apoya procesos fotosintéticos; por eso su deficiencia suele “pegar” a rendimiento por pérdida de eficiencia fotosintética. FAO lo incluye como macronutriente secundario.

Azufre (S): proteínas y calidad

FAO describe síntomas y efectos de deficiencia de S (crecimiento reducido, plantas delgadas, retraso de madurez y reducción de fijación de N en leguminosas, entre otros). En campo: S suele ser decisivo cuando se busca rendimiento alto con buena calidad proteica/aceites (según cultivo).


2) Micronutrientes: pequeños en cantidad, enormes en función

Hay ocho micronutrientes esenciales aceptados ampliamente para plantas superiores: B, Zn, Mn, Mo, Fe, Cu, Cl y Ni. Y una revisión científica (Hänsch & Mendel, 2009) resume que los micronutrientes participan en prácticamente todas las funciones metabólicas y celulares: energía, metabolismo primario/secundario, protección celular, regulación génica, señalización y reproducción.

Ejemplos prácticos (sin entrar en “síntomas de póster”)

  • Hierro (Fe): asociado a procesos redox y formación/función de clorofila (por eso en suelos alcalinos se vuelve típico el problema de clorosis).

  • Zinc (Zn): clave en enzimas y regulación del crecimiento; suele impactar brotación y desarrollo.

  • Boro (B): muy ligado a pared celular, floración y amarre (en muchos frutales/berries es crítico en etapas reproductivas).

  • Molibdeno (Mo): esencial para metabolismo del nitrógeno (enzimas relacionadas con nitrato), aunque se requiere en cantidades muy pequeñas.

  • Manganeso (Mn) y Cobre (Cu): participan en múltiples enzimas y reacciones redox.

Una nota importante: por ser requeridos en cantidades pequeñas, también existe riesgo de toxicidad si se aplican mal.


3) Por qué las formulaciones agrícolas especializadas hacen que macros y micros “sí se vean” en rendimiento

El problema real no es solo “aplicar nutrimentos”, sino lograr:

  1. Disponibilidad en el suelo/agua (sin bloqueo por pH/sales).

  2. Sincronía con la demanda del cultivo (que esté cuando lo necesita).

  3. Eficiencia (menos pérdidas por lixiviación/volatilización o fijación).

A) Fertilizantes de liberación controlada: sincronía = eficiencia

Las revisiones sobre fertilizantes de liberación controlada (CRF) explican que se diseñan para sincronizar la liberación con los requerimientos de la planta, aumentando la eficiencia de uso y reduciendo pérdidas (p. ej. lixiviación de nitratos y volatilización).

En campo, esto se traduce en:

  • menos picos de salinidad/estrés por “golpes” de fertilización

  • menos aplicaciones

  • nutrición más estable en etapas largas


B) Quelatos en micronutrientes: evitar el “bloqueo” por pH

La disponibilidad de micronutrientes depende fuertemente del pH. Un documento técnico de la Univ. de Florida explica que cuando el pH del suelo es >6.5 puede haber baja disponibilidad de micronutrientes y que los fertilizantes quelatados pueden ser necesarios; además compara la estabilidad (p. ej. Fe-EDDHA más estable en pH alto).

Traducción: si tu suelo/agua es alcalino, elegir la “forma química” correcta del micronutriente es casi más importante que la dosis.

C) Fórmulas completas (macro + micro) para evitar desbalances

FAO menciona los fertilizantes NPK y el concepto de combinaciones de nutrimentos como base de programas de fertilización. En la práctica, las fórmulas completas ayudan a que el cultivo no se “desbalancee” (por ejemplo, mucho N sin K/Mg/S adecuados).

D) Bioestimulantes y acondicionadores: cuando la fisiología limita más que la dosis

En estrés (calor, salinidad, sequía), la planta puede tener nutrimentos presentes, pero no “expresarlos” por limitantes fisiológicas. Por eso muchos programas modernos combinan nutrición con bioestimulación (sin sustituir la fertilización base).



4) Ejemplos de “formulaciones especializadas” aplicadas a macros y micros

Aterrizándolo a ejemplos concretos de formulaciones:


1) Base granulado con enfoque de liberación controlada + S + ácidos húmicos

En el caso de Balance Plus (FERQUIM), la ficha pública indica NPK 10-10-10, azufre 35%, “liberación controlada de nitrógeno” y que está enriquecido con ácidos húmicos y contiene microelementos balanceados. Qué busca agronómicamente: estabilidad del N + acompañamiento de S y micros, con soporte a suelo/CEC vía componentes húmicos (según estrategia del lote).


2) Soluble para aplicaciones eficientes con macro y micro balanceados

Balance Extra (FERQUIM) se presenta como fórmula con “nutrición completa”, alta solubilidad, “liberación controlada de nitrógeno” y equilibrio de macro y micronutrientes, además de compatibilidad con muchos fertilizantes. Qué busca agronómicamente: eficiencia en fertirriego/mezclas y evitar que el programa se quede corto en microelementos.


3) Bioestimulación (algas/aminoácidos) para etapas críticas

ProKelp (FERQUIM) se describe con extractos de algas, aminoácidos y beneficios como tolerancia a estrés abiótico y apoyo radicular; también se menciona que puede aplicarse al follaje o al suelo. Cómo se conecta con macros/micros: mejora la respuesta fisiológica para que la nutrición aplicada se traduzca en crecimiento/llenado, especialmente bajo estrés.






5) Cómo convertir esto en un programa técnico (paso a paso)

  1. Analiza suelo y agua (pH y sales mandan disponibilidad, sobre todo en micros).

  2. Define el “esqueleto” con macros (N-P-K + Ca/Mg/S según cultivo).

  3. Decide si necesitas liberación controlada para estabilizar N y reducir pérdidas.

  4. Ajusta micronutrientes por riesgo real (pH alto, suelos calcáreos, historial de clorosis, etc.) y usa quelatos cuando aplique.

  5. Usa bioestimulación en momentos críticos (trasplante, floración, estrés climático), sin reemplazar la base nutritiva.

 
 
 

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